- ¿Qué tal hija? - Era mi madre, a las 09.00 de la
mañana.
- Bien mamá ¿Y tú?
- Estoy preparando las maletas porque la semana que
viene nos vamos ya a Menorca.- Todos los años, en mayo,
mis padres se van 15 días a Menorca con
mis tíos. - Tú padre, - ha seguido - había pensado que como volamos primero a
Madrid, podíamos ir un par de días
antes, coger un hotel y pasarlos con vosotras.
Yo no estaba segura de si eso me
apetecía o no.
- Pero yo no quiero ir a Madrid - ha dicho de pronto.
- ¿Por qué? - Le
he preguntado sorprendida.
- Porque me he enterado de que tu hermana está
bailando en la calle.
Vaya, ya se había enterado. La última idea de Valeria es que la cultura hay que sacarla a la calle y, aprovechando que su amigo el
percusionista portugués ha vuelto a Madrid, baila los sábados en la Plaza
Mayor.
- ¿Cómo te has enterado? - Le he preguntado
- Me lo ha dicho ella - y luego - ¿Tú lo sabías?
- Sí
- ¿Y por qué
no me has dicho nada?
- Ya te lo ha dicho ella.
- Sí, pero ¡Cómo me lo ha dicho! - y ha empezado a contarme - El
sábado la estuve llamando toda la mañana sin que me cogiera el teléfono. Por fin, contestó por la
tarde. Le pregunté dónde había estado y me dice que en la Plaza Mayor ¿Tomando
algo en las terracitas?, Le pregunto. No, bailando, me contesta. ¡Ah! ¿Es que hay un festival?
No, por mi cuenta, voy todos los sábados. ¡Imagínate! ¡Cómo una mendiga!
¿No pedirás dinero? Le pregunté. Pues claro, me dice, tendré que costear
la actuación. ¡Yo a Madrid no voy! ¡Qué disgusto! ¡Imagínate que le ve tu padre!
- Mamá, disgusto sería si a Valeria le hubiera pasado algo, no que esté bailando en la calle y no seas radical, con no venir un sábado o no ir a la Plaza Mayor, ya está.
- Y
¿Si la ven tus tíos? ¿O algún conocido? Pues aquí en Granada no podría hacer
eso, ¡Eh! Que con la nueva ley de vagos y maleantes que han sacado, está
prohibido.
- Se llama ordenanza para la convivencia.
- ¡Da igual como se llame! Para
el caso es lo mismo.
- Eso sí es verdad.
- No te imaginas lo bonita que está
Granada sin esa gentuza.
- ¿Quieres decir que Valeria es una vaga y una maleante?
- No, eso no, que Valeria es muy trabajadora. Un poco rara, pero trabajadora. Por
eso no entiendo porque quiere que la tomen por una de esos. Mira, lo mejor será
que tu padre no se entere.
Por fin ha colgado diciendo que se iba a pensar lo de venir a Madrid. A mí me ha llevado un rato que se me pasara el mal humor; que ni siquiera es mal humor; más bien es tristeza. Me he sentado en el sillón y he puesto La buena vida en el Ipod. He estado así sentada un buen rato. Se me habían quitado las ganas de hacer ya nada en todo el día; hasta que de pronto me he acordado de una anuncio con muy buena pinta que vi ayer a la noche, en el que pedían guías para hacer rutas de arquitectura moderna por Madrid. Muy animada me he levantado del sofá y he encendido mi ordenador para mandarles mi CV. Luego he empezado a soñar, como siempre; me he imaginado a mí misma enseñando Torres Blancas a un grupo de japoneses. Yo he puesto que habló japonés, aunque no me creo capaz de hacer una ruta de arquitectura en japonés. ¡Y seguramente podré ver los edificios por dentro! Sería un trabajo genial y aprendería un montón de arquitectura moderna de Madrid. ¡Por favor, que me salga!
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