Me he tomado la búsqueda de trabajo como si fuera un
trabajo en sí mismo. Me he puesto un horario; de 09:00 a 13:00, de lunes a
viernes, y lo llevo todo bajo una estricta organización. Tengo una libreta en
la que apunto todas las empresas a las que envío mi currículum. Hago un recuadro
con el nombre de la empresa en el que apunto puesto, fecha de envío del
currículo, teléfono, persona de contacto, a qué se dedican y su página web, si
tienen. Anoto también el tipo de carta de presentación que he enviado porque
dependiendo del puesto al que va dirigido envío una carta de presentación u
otra, destacando unas cualidades u otras. Tengo cinco tipos de cartas de
presentación, enumeradas del uno al cinco.
Si me llaman para hacer la entrevista lo apunto
dentro del recuadro y también apunto la fecha en la agenda del Microsoft
Outlook. Si no me llaman, pasado un tiempo razonable, les llamo yo. Después de
hacer la entrevista, apunto en el recuadro la fecha de la misma y vuelvo a
llamarles si pasado un tiempo no me han llamado. Cuando ya doy el puesto por
perdido tacho el cuadro con una X.
Marcos dice que la libreta es una obra de arte,
- Deberías
llevarla a las entrevistas, - me dijo un día - da fe de tu buen hacer y
meticulosa organización. Si alguien no te contrata después de ver esto es que
está loco.
- Sí, - le dije yo
- me contratará como mucho de secretaria y después de ver todas las X, ni de
eso. Nadie quiere a los rechazados :-(
Lo primero que hago, cuando me siento, a las 09:00 en
mi mesa de trabajo es mirar la libreta para ver si tengo que hacer alguna
llamada. Luego abro el ordenador, reviso el correo y echo un vistazo a facebook
para ver que dice la gente y escribir algún comentario a algún amigo. Miro la
agenda para ver si tengo alguna entrevista cercana y después abro las páginas
de oferta de empleo. En realidad sólo miro Infojobs y la del colegio de
arquitectos. Antes miraba cinco o seis, pero me di cuenta de que la mayoría son
una patraña y las ofertas que tienen son mentira. Jamás me han llamado de una
oferta de esas páginas. Así que dejé de mirar las páginas tipo todocurro.com,
buscocurro.com, currosehadebidodequedarenelcaribe.com…
Hoy en Yahoo había un artículo sobre “El lenguaje del
cuerpo y las entrevistas de trabajo” Lo he leído, aunque ya de antemano sabía
que no iba a decir más que tonterías. Cuando acabé la carrera, hice un curso en
el INEM para aprender a buscar trabajo. Te enseñaban a redactar el currículum y
la carta de presentación; el currículum debe ser corto y conciso,. Si es
posible, un solo folio y poniendo en negrita las cosas a destacar. En la carta
de presentación hay que poner aquello de que eres una persona responsable,
dinámica y trabajas muy bien en equipo… ¡Está claro! ¡No vas a poner que eres
una persona perezosa y que tienes muy mala leche!
En el curso también daban consejos para preparar las
entrevistas. Sobre todo los relacionados con el lenguaje del cuerpo; que si da
la mano con firmeza, no cruces los brazos, mira al entrevistador a los ojos, no
te tires de la oreja… Un montón de cosas que yo, al principio, intentaba hacer,
pero que más que servirme de ayuda me ponían muy nerviosa. Estaba todo el rato
pensando en si inclinaba la cabeza demasiado o en si tenía las palmas de las
manos abiertas y hacia arriba para mostrar sinceridad y franqueza. Un día
estaba en un estudio, esperando a ser entrevistada. Estaba sentada en un sillón
que había a la entrada del estudio. Me decía a mí misma, una y otra vez, todo lo que no tenía que hacer durante la
entrevista; no tenía que frotarme las manos porque muestra impaciencia, ni
mirar hacia abajo al hablar porque significa que no crees en lo que dices, ni
jugar con mi pelo porque es falta de confianza… Estaba tan nerviosa pensando en
todas estas cosas que, cuando apareció el chico que me iba a entrevistar y me
saludó, me levanté, fui hacia él y le planté dos besos ¡Cómo si estuviéramos en
un bar de copas! Durante toda la entrevista sólo podía pensar en esos dos besos.
Sentía que tenía rojas hasta las orejas y, por supuesto, no paré de tocarme el
pelo, frotarme las manos y mirar hacia abajo mientras hablaba. Después de la
segunda o tercera entrevista dejé de prestar atención a estas cosas porque si
el lenguaje del cuerpo muestra lo que eres ¡Pues que lo muestre, que tampoco
soy tan horrible!
No hay comentarios:
Publicar un comentario