sábado, 31 de marzo de 2012

Capítulo 2.

Hoy me he levantado sintiéndome mucho mejor. El sol que entraba por la ventana, anunciando un día radiante, creo que ha ayudado. Cuando me he despertado Marcos ya se había ido; el “morning meeting” de las 7 y media de la mañana le ha obligado a marcharse muy temprano. Yo debía dormir profundamente porque ni siquiera he oído sonar el despertador. Luego, mientras estaba desayunando, me ha llamado,

- ¿Cómo estás pulga? – ha dicho, y ha insistido en que no me desanime, que tengo que ser fuerte, que lo voy a conseguir…

Le he dicho que me encontraba mucho mejor, que no se preocupara, que no iba a tirar la toalla, pero que el día de hoy me lo iba a tomar libre.

- Hoy es jueves ¿Por qué no haces ya el puente hasta el domingo? - Me ha sugerido.

¡Vaya! El estado en el que me encontró anoche ha debido dejarle muy preocupado para proponerme tal exceso festivo. Lo más que me atrevía yo a esperar era un condescendiente; -  está bien, descansa por un día. - A mí me ha parecido una gran idea; cuatro días sin pensar en entrevistas, sin abrir la página de ofertas de empleo y sin llamar a las empresas en las que he sido entrevistada para preguntar como va la selección… De pronto he sentido que pesaba algunos kilos menos.

Mientras desayunaba escuchando el nuevo disco de Nacho Vegas, "La zona sucia", he pensado en eso de los modelos mentales; según esta teoría tenemos creencias muy profundas sobre nosotros mismos, aprendidas durante la infancia, que nos impiden conseguir lo que queremos. Lo natural es que si queremos algo lo obtengamos; sólo tenemos que quererlo, pedirlo y aceptarlo. A veces me enfado cuando le escucho a mi hermana decir estas cosas porque ¿Qué pasa, que si yo no tengo un velero es porque no me da la gana? Pues no me veo yo haciéndole muchos ascos a un velero. Si eso fuera así de simple todos tendríamos de todo y a nadie le faltaría de nada ¿De qué iba a estar yo en casa lamentándome porque no tengo trabajo?

Según dice el libro ese de auto ayuda que me dejó mi hermana el otro día, que ella dice que no es de auto ayuda, que es filosofía, pero claro que lo es, se titula “Usted puede sanar su vida”, ¡Con ese título sólo puede ser de auto ayuda! Pues según el libro, puede que en el fondo yo no crea que me merezca tener un buen trabajo y por eso no se cumple en mí la ley natural de que cuando quieres algo lo obtienes. Esto no mola mucho, porque ahora encima de no tener trabajo resulta que tengo yo la culpa. - No es cuestión de sentirse culpable. - Me ha dicho mi hermana cuando he hablado con ella por teléfono. - Piensa que lo estás haciendo lo mejor que puedes y agradécetelo. El momento de poder es el presente. Si cambias tu forma de pensar, cambiarán tus experiencias.

No lo entiendo muy bien, pero he vuelto a coger el libro para ojearlo, pensando que igual me revelaba algo, y al abrirlo por una página cualquiera, me he encontrado con la siguiente frase; “me merezco lo mejor y lo acepto ahora mismo”. La autora propone repetir esta frase continuamente hasta que te la creas.

- “Me merezco lo mejor y lo acepto ahora mismo” - Me he dicho en tono burlón al cerrar el libro, y he hecho una mueca de incredulidad.

Luego, mientas fregaba los platos, lo he repetido:

-    “Me merezco lo mejor y lo acepto ahora mismo.” - Una, dos veces…; le he puesto ritmo…; lo he cantado en la ducha…, y lo he proclamado alto, claro y con espíritu elevado antes de cerrar la puerta de casa para ir al mercado:

-    “ME MEREZCO LO MEJOR Y LO ACEPTO AHORA MISMO” - ¡Pum! Y he bajado las escaleras dando saltitos exultantes de confianza.

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